Tres Ingredientes, Un Mundo de Sabores: Verne Bar y su Carta Primavera 2024
- Grisel D'Angelo
- 27 nov 2024
- 3 Min. de lectura
Verne Bar ha lanzado su nueva carta Primavera 2024, una propuesta que eleva la coctelería a una forma de expresión artística. Inspirada en ocho ciudades emblemáticas, esta carta combina técnica, imaginación y un enfoque de sostenibilidad que transforma cada creación en una experiencia completa. Su compromiso incluye una filosofía de Zero Waste, la eliminación de azúcares añadidos y el máximo aprovechamiento de cada ingrediente, lo que refleja un equilibrio entre innovación y respeto por el entorno.
La degustación, dirigida por Germán Lacanna, desafió a los asistentes a explorar los cócteles sin conocer previamente sus componentes. Cada sorbo era una incógnita que los sentidos debían descifrar, guiados solo por breves indicaciones. Este enfoque hizo que la experiencia fuera tan protagonista como las mismas creaciones. Florencia Nahir, creadora de la carta, compartió detalles del proceso creativo, revelando cómo cada cóctel pasó de ser una idea en su mente a una realidad en la copa. Su desafío: trabajar sin azúcar para destacar los sabores naturales de los ingredientes y buscar soluciones sostenibles en cada etapa del proceso.
El concepto de Zero Waste también marcó la propuesta. Florencia explicó que no se trata solo de evitar el desperdicio, sino de transformar los restos en algo significativo.
El recorrido comenzó en Londres con Tropiconic. El gin Heraclito London Dry se combinó con ananá clarificado, crema y polen, mientras la gasificación con CO₂ añadió frescura y dinamismo. Este cóctel, fiel a su inspiración británica, se presenta con precisión y equilibrio, destacando por su carácter limpio y refrescante.
En París, Café des Ombres propuso un juego entre profundidad y textura. El cognac Hennessy y un cold brew de café colombiano variedad Cognac formaron una base rica y aromática, complementada con una emulsión de trufa negra y corteza de ceibo. La complejidad del trago se percibe sin esfuerzo, logrando una experiencia que evoca la elegancia parisina.
Desde allí, el viaje continuó hacia Suey con Espejismo, un cóctel que mezcla gin, Lillet infusionado con mango y fenogreco, y ajo negro. Lo más intrigante de esta propuesta es su garnish, una esfera que simula un ajo negro real, desafiando a los comensales a descubrir su verdadera naturaleza. Este detalle juega con las percepciones visuales y gustativas, añadiendo una capa de profundidad al concepto general.
En Bombay, El Jardín de los Suspiros celebró la frescura y lo herbal. Pepino y cilantro clarificados se unieron al vodka, mientras el aire de pistacho aportó un aroma que anticipaba la ligereza del cóctel. Este trago se define por su sutileza y balance, evocando la vitalidad de los sabores verdes de la India.
La joya de la carta, según la modesta opinión de esta escritora bebedora, fue Galangacillim, inspirado en Hong Kong. Whisky Johnnie Walker Red Label, miel de miso y galanga clarificada se combinaron en una propuesta que cautivó por su complejidad. La galanga, una raíz aromática con notas cítricas y picantes, aportó un carácter distintivo que elevó este cóctel por encima del resto. Su equilibrio perfecto y su ejecución impecable lo convirtieron en la estrella de la degustación para varios comensales.
En Yokohama, HaruNatsu dividió opiniones con su carácter audaz. El vinagre de flores blancas se integra con sake y un helado de anko y alga, ofreciendo una combinación que desafía el paladar con contrastes entre acidez y dulzura. Este cóctel está diseñado para quienes buscan explorar territorios poco convencionales, y su ejecución técnica lo convierte en una propuesta sólida aunque polarizante. Abstenerse aquellos que no gozan de una buena relación con los vinagres.
El penúltimo paso nos llevó a San Francisco con Bank Exchange, un homenaje al legendario bar donde nació el Pisco Punch. La mezcla de pisco con cerveza de frambuesa clarificada y chocolate blanco resultó fresca y divertida, mientras el lemongrass añadió un toque cítrico que completó el perfil del trago. El bombón helado elaborado con los residuos de la clarificación fue un detalle que destacó tanto por su sostenibilidad como por su sabor, reafirmando el compromiso de Verne con una coctelería más consciente.
La última parada, Nueva York, trajo consigo Big Apple Fashioned, una reinterpretación del Old Fashioned. Bourbon en fat-wash de manteca de manzana roja, combinado con Angostura y merengue ahumado, dio como resultado un cóctel robusto y equilibrado que cerró la experiencia con fuerza.
Esta carta no solo refleja técnica y creatividad, sino que también establece un estándar en coctelería sostenible. La presencia de Florencia Nahir compartiendo su proceso creativo añadió un nivel de conexión que pocas veces se experimenta en una presentación de este tipo. Verne Bar reafirma su posición como líder en la coctelería porteña, demostrando que la innovación puede ir de la mano con la responsabilidad ambiental y el respeto por cada ingrediente.
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