ARTEBA 2024: Un Menú de Realidades Crudas
- Grisel D'Angelo
- 2 sept 2024
- 3 Min. de lectura
En Buenos Aires, el arte y la vida se entrelazan de una manera que pocos lugares en el mundo podrían igualar. Este año, ARTEBA 2024 no es una excepción. La ciudad se tambalea bajo el peso de una crisis económica, y la feria de arte más importante del país refleja esa realidad con los dientes afilados. Son muchos los pasos en el menú de ARTEBA 2024, por lo cual he seleccionado los que, a mi criterio, logran poner en práctica uno de los objetivos más nobles del arte: representar el presente que habitamos.

Primer paso: "Papeles", dibujo y escultura por Mimi Laquidara
Se trata de elementos de la vida cotidiana llevados a otra escala. Pero quizás lo interesante es la elección de que estos objetos sean distintos comprobantes de pago. Un ticket de supermercado, inflado hasta convertirse en un monumento a la inflación descontrolada. El quijotesco recordatorio de que la vida diaria es una batalla constante contra los precios. La obra está inteligentemente ubicada al comienzo de la feria, siendo propicia la frustración de recibir la cuenta antes de haber probado un bocado.
Segundo paso: aperitivos en Galería La Mesa y una Parada en el "Bar My Glass"
Después de digerir esa primera dosis de realidad se necesita un trago fuerte. La Mesa ofrece algo que parece cotidiano, pero que deja un sabor amargo en la boca. Botellas de aceite de oliva, frascos de salsa picante, objetos de almacén que aquí se presentan como arte. Lo básico se ha convertido en un lujo. En el "Bar My Glass" de Julieta Proto Boca, las sombras de lo que fue brindan con la desesperanza de lo que es. Un rincón oscuro donde los recuerdos se mezclan con el alcohol barato y la melancolía.

Tercer paso: "Fiebre", acrílicos sobre tela por Francisco Díaz
Y entonces llegás a la carne, pero no a la que podés comer. Francisco Díaz te presenta un corte de carne que podríamos llamar premium. El trozo que todos desean, pero que pocos pueden permitirse. Es un pedazo de historia argentina, de lujo de un pasado no tan lejano que se volvió distante. Los trazos son gruesos, casi tangibles, pero sabés que no podés tocarlos y se vuelven irreales. Casi como mirar un buen ojo de bife asándose en un costoso restaurante de Puerto Madero.
Cuarto paso: “Todo a mi alrededor fomenta mi ilusión”, pintura por Fernanda Kusel
Pasteles que se desmoronan bajo su propio peso. Mesas con sobras derritiéndose y porciones de torta con alas. Es la opulencia hecha ruina, un guiño a María Antonieta y su incomprobable frase: "Que coman pasteles". La repostería de Kusel es una broma pesada, un lujo que pocos pueden permitirse y que, de hacerlo, no escatiman en ostentar hasta el relajado derroche.

Quinto paso: "Cuando se Rompe un Corazón", pintura por Lucía Erijimovich
La sobremesa amarga, la última copa antes de que se apaguen las luces. Una mesa en llamas, el epítome de la devastación. No hay nada dulce acá, solo cenizas y escombros. Es el final de un banquete devorado por el tiempo y la realidad.
ARTEBA 2024 no busca ofrecer una visión idealizada del arte, sino que enfrenta directamente las dificultades del presente. Cada obra es un testimonio del costo de vivir en medio de una crisis económica profunda, destacando tanto la creatividad como la lucha cotidiana. El recorrido por la feria evidencia cómo el arte se convierte en una herramienta crucial para entender y procesar la compleja situación que atraviesa el país, ofreciendo una perspectiva directa y sin adornos de la vida en Argentina hoy.
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